El envejecimiento de las personas con discapacidad.
El envejecimiento activo, también llamado envejecimiento con éxito, es el proceso de hacerse mayor sin envejecer mediante el desarrollo
continuo de actividades físicas, sociales y espirituales a lo largo de toda la
vida. También es
considerado como un concepto multidimensional que abarca, trasciende y
supera la buena salud y que está compuesto por un amplio conjunto de
factores bio-psico-sociales.
De 65 a 79 años De 80 y más años Total
Def.mentales e intelectuales 152,8 247,8 400,6
Def.visuales 277,4 274,4 551,8
Def. de oído y sordera 310,8 330,9 641,7
Def.de lenguaje, habla y voz 26,3 25 51,3
Def.físicas (osteoarticulares) 525,7 444,9 970,6
Def.sistema nervioso 142,3 113,9 256,2
Deficiencias viscerales 231,5 178,3 409,8
Otras deficiencias 77,6 212,2 289,8
Total 1.744,4 1.827,4 3.571,8
No obstante, conviene matizar que las personas con discapacidad entran en
la etapa considerada como envejecimiento con unas actitudes ante la
discapacidad y sus consecuencias tanto físicas como sociales o sicológicas,
que ya han experimentado y asumido como normales. En muchos casos, se
puede decir que llevan cierta ventaja sobre aquellas personas que las
comienzan a experimentar y deben aprender a convivir con ellas a partir de
ese momento. Las personas con discapacidad, por ello, serían más
proclives a percibir el envejecimiento activo como algo natural, dado que a
lo largo de su vida activa, laboral o no, han debido dar respuestas vitales a
esas limitaciones que ahora se le plantean al resto de la población en su
etapa de envejecimiento.
Así, en el caso de la discapacidad intelectual, hasta hace algo más de una
década, hablar de envejecimiento estas personas resultaba una utopía. Era
casi anecdótico encontrar alguna de ellas que superase los treinta años. Por
tratarse de un fenómeno relativamente reciente, la sociedad tiene un conocimiento del envejecimiento de las personas con discapacidad
intelectual.
Al envejecer, se manifiesta una segunda discapacidad, que supone la
aparición o agravación de dependencias.
Los problemas de salud
característicos de la vejez tienen una prevalencia superior que la de las
personas pertenecientes a su cohorte. Cuando se trata de enfermedades
que restan autonomía, las discapacidades producidas se vienen a sumar a
las ya existentes, hecho que, unido a la pérdida de capacidad de
adaptación, convierte a personas de por sí frágiles en mucho más
vulnerables.
Por lo general, los problemas de las personas con discapacidad física y
orgánica son muy parecidos a los del resto de la población en los aspectos
puramente físicos
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